32. Se alegraba de su desgracia
Christa Bauer
Quería correr detrás de Santiago cuando salió de la habitación, pero no podía. Tuve que ahogar mis sentimientos en lo más profundo de mi ser, al mismo tiempo que sentía las miradas de todos clavándose como puñales sobre mí.
Estaba segura de que sus padres sabían sobre mí, él me dijo que hablaría con ellos. Y frente a ellos lo estaba traicionando, estaba traicionando lo más puro y bueno que me quedaba en la vida, un amor verdadero, ya nada me quedaba.
—Debo ir al baño… —me disculpé