XXXVIII. La reaparación de Silea malas noticias acarrea
La mañana ha iniciado de una manera muy tranquila, después claro está de lo ocurrido con Dominieck a tempranas horas mientras aquel se encontraba en mi habitación cuando de la nada se mostró dulce y apacible conmigo, cosa en la que no dejo de pensar aún más ahora luego de verlo desayunar junto a nosotros.
Su compañía luego de haberme abrazado de la manera en que lo hizo se siente tan incómoda que ni siquiera soy capaz de levantar completamente mi rostro y mirarle así a la cara debido a que la