LXXXV. La última pelea
Ante su tranquilidad estreche sus manos junto a las mías y en señal de respeto hacía él agache mi cabeza delante de ellas, habiéndolo soltado me puse de pie y miré a algunos de los hombres de los Lirich que junto a nosotros allí se encontraban exclamando a ellos delante de Lyall pedí a aquellos.
— Por favor cuiden de él se los ruego, no dejen que lo hieran, resguarden su vida es lo único que les pido — los rostros de aquellos parecían sorprendidos, en vista de mi pedido se notaban extrañados, p