XXXIX. Huir no siempre es de cobardes
— No, no, no de nuevo … no es justo — gritó Susan con evidente miedo tras caer en las garras de la desesperación — ¿Que haremos Dominieck? No nos podemos quedar aquí, tenemos que huir de este lugar lo antes posible.
Susan se mostraba reacia y muy temerosa contra la gran posibilidad que existía de encontrarnos con aquellos cara a cara, ella estaba muy asustada tanto que incluso parecía encontrarse bastante sumergida en la desesperanza.
Ahora bien, en tanto una vez Emma la escuchó no pasó muc