XXXVII. Y no puedo evitar, sentirme ser domado por ti
— Es enserio Emma, tan fácil me vas a creer — repliqué indignado tras no ver algún acto de rebeldía de su parte — dime, donde está la chica peleonera y que hace valer siempre por sobre todo su entereza, porque ahora mismo créeme que no la veo.
— Ella no siempre se hace ver como en esta ocasión, cuando eso ocurre me muestro yo, lo que verdaderamente soy, una triste y desdichada persona la cual no sabe ni siquiera a dónde la conduce la vida, no tengo planes y nada que seguir, no tengo rumbo, as