XXXII. Las memorias de Martin
El tío aprovechando el momento en vista de que había surgido tal conversación se dedicó a explicar por primera vez como todo este embrollo inicio y por lo cual Dominieck era parte de ello.
— Eran más o menos las ocho de la noche y como todo experimento de adulto rebelde para aquel entonces me encontraba en plena entrada del mirador pensando en cómo ingresaría al lugar, para pasar el rato al encontrarme solo y que yo no pareciera ante los ojos de los allí presentes un simple entre tanto desdi