XX. Silea alma noble
Lina que había permanecido callada hasta el momento mientras dejaba la mirada fija en mi dirección replico.
— Señora Meredith tengo una duda.
— Si señorita Lina ¿Qué quiere saber?
— Se trata de un pequeño detalle el cual no termina del todo de convencerme, si usted se encuentra hay en plena entrada en todo caso quien entonces gritó y apago el horno — comentó aquella ante la duda.
— Es cierto — replique de seguido — entonces de quien provino aquel gritó.
Las dudas se anidaron en el r