XVIII. Un nuevo lugar para conocer...
Han transcurrido ya algunos días desde que vi a Dominieck por última vez; para sorpresa de todos aquella noche término de transcurrir en santa paz, paz que era bien merecida para cada uno de nosotros luego de tal caos.
Aún hoy en el marcado compas que lleva este día recuerdo sus ojos levemente apagados mientras una sonrisa tomaba de forma delicada la curvatura de su boca tras despedirme dirigiendo de inmediato tras el auto de Lyall.
Él, atento a cada uno de mis movimientos me siguió con un