La noche había caído por completo.
El pequeño refugio donde el equipo decidió pasar unas horas antes de dirigirse al Observatorio Saint-Michel estaba envuelto por el sonido constante de la lluvia.
Por primera vez en semanas...
No había disparos.
No había persecuciones.
Solo un silencio extraño, casi incómodo.
Cada uno ocupó una habitación para descansar unas horas.
Todos menos Helena.
No podía dormir.
Salió al balcón de madera que daba al bosque. El aire frío acarició su rostro mientras observa