El mundo dejó de moverse.
Veinte minutos.
Eso era todo.
Adrián permaneció inmóvil sosteniendo el teléfono mientras el mensaje de Samuel seguía reproduciéndose dentro de su cabeza una y otra vez.
> “Decide cuál de ellas vive.”
La respiración comenzó a fallarle.
No.
No.
No podía volver a pasar.
Emilia vio el terror apoderarse completamente de él.
Y entendió inmediatamente algo devastador:
Adrián estaba regresando mentalmente a aquella noche.
A la lluvia.
Al auto hundiéndose.
A Amelia gritándole.