La madrugada avanzaba lentamente dentro de la habitación del hospital.
Victoria finalmente había vuelto a dormirse, esta vez acurrucada junto a Adrián en la cama, aferrada a su brazo como si todavía necesitara comprobar que seguía vivo.
Y quizá sí lo necesitaba.
Después de todo lo ocurrido… ambos estaban rotos.
Emilia observaba la escena desde la ventana mientras la lluvia seguía cayendo sobre la ciudad.
Todo había cambiado tan rápido.
El secuestro.
Las verdades sobre Amelia.
Mauricio.
Samuel.