—¿Una novia? —preguntó Adam, sorprendido.
—Así es —respondió orgulloso.
—¿Por qué no la trajiste? —preguntó Susan.
—Charlotte es un poco tímida, por eso decidí hablar primero con ustedes antes de presentarla formalmente.
—¡No lo puedo creer!
Eva escuchaba todo con odio; quería matar a Charlotte con sus propias manos.
—Si quieren conocerla, puedo traerla aquí el próximo sábado, ¿qué les parece? —preguntó ansioso.
—Claro que sí —respondió Susan rápidamente. —Estoy ansiosa por conocer a la mujer q