No sabía cuánto tiempo había dormido, pero despertó sintiendo unos brazos rodeándolo. Charlotte estaba abrazada a su cuerpo.
Eso no le molestó; por el contrario, incluso se sintió reconfortado con aquel gesto y llegó a pensar que debería conseguir una novia que lo acompañara en sus aventuras.
Ella parecía dormir tan profundamente que no se atrevió a moverse, solo para no despertarla.
Aprovechando que estaba tan cerca, comenzó a analizar su rostro con más calma.
Era hermosa; su piel era sedosa y