Al llegar para buscar a Eva, la encontró con cara de pocos amigos.
¿Sería otro día difícil? Rogaba para que no fuera así.
—Buenos días, Eva —la saludó.
—Buenos días.
—¿Adónde iremos hoy? —preguntó, poniendo el coche en marcha.
—Iremos a visitar al decorador y a elegir las flores.
—Está bien.
Mientras conducía, no podía dejar de notar que Eva la observaba en silencio, como si estuviera analizando su expresión.
Rafaela había decidido una vez más que no diría nada, a menos que le preguntaran algo.
—¿Viste a Ethan hoy? —por fin preguntó Eva.
—Sí, lo vi en la empresa cuando fui a buscar las llaves del coche —respondió.
—Él me dijo que te quejaste de mí ayer por la tarde —empezó. —Pensé que ya habíamos resuelto nuestro malentendido cuando nos despedimos ayer. ¿Cuál es el motivo para haberte quejado con él?—la cuestionó.
—Solo pensé que debía ponerlo al tanto de lo que pasó —explicó.
—No estás facilitando las cosas, ¿verdad?
—¿Qué quieres decir con eso?
—¿Por qué quieres involucrarlo en un a