Ver a su amiga en ese estado la dejó preocupada.
¿Qué haría ante aquella situación?
Tácio percibió la desesperación de Rafaela y se acercó a ella, tocándole los hombros para intentar calmarla.
—¿Qué crees que debo hacer, Tácio? —preguntó, sin tener idea de cómo debía proceder.
—Necesitas hablar con Kate para intentar entender por qué no quiere que llames a la policía.
—¿Cómo ese desgraciado tuvo el valor de hacer aquello? —susurró. —Yo sabía que no era buena persona.
—¿Por qué pensabas así?
—Kate me dijo que él era medio nervioso y, en la noche de Año Nuevo, yo también terminé notándolo. Además, hubo otros comportamientos suyos que me dejaron un poco desconfiada.
—Intenta hablar con ella de nuevo; yo me quedaré aquí un poco más por si necesitas ayuda.
—Está bien. Voy hasta allá. Muchas gracias por esto, Tácio.
—Mantén la calma, en este momento lo que ella necesita es una amiga comprensiva.
Caminando hasta el cuarto de Kate, tocó a la puerta, pero no obtuvo ninguna respuesta.
—Amiga, p