A la hora del almuerzo, Kate y Rafaela se encontraron para comer juntas, como siempre.
—¿Cómo fue tu regreso al trabajo? —preguntó Kate, mientras comía un pedazo de su sándwich.
—Fue normal.
—¿Acaso tu jefe guapísimo te acosó?
—No. La verdad es que, cuando nos vimos hoy, sentí como si hubiera vuelto a la casilla cero. Fue como el primer día que empecé a trabajar para él.
—Entonces volvió a ser un jefe insoportable —murmuró, como si estuviera reflexionando sobre eso. —Eso es bueno, por un lado.