La forma en que Ethan se expresó fue extraña y la dejó totalmente avergonzada.
—Si llegas a gustar de mí algún día, demuéstralo no despidiéndome del trabajo, ¿de acuerdo? —respondió riendo, pero su sonrisa no duró mucho, ya que Ethan la miraba con una expresión enigmática. —Estoy bromeando —bajó la cabeza, cohibida.
—¿Por qué no me contaste que tenías novio? —preguntó él.
—¿Por qué hablaría de mi vida personal con mi jefe? —No quiso responder con la verdad.
—Nosotros no hablamos solo de trabajo, no sé si lo notaste.
—Realmente, pero hablar solo de mi vida personal no es divertido.
—¿Qué quieres decir? ¿Acaso quieres que hable de la mía?
—Tal vez. Tu vida parece más interesante que la mía.
—No dirías eso si supieras la verdad —dijo él, en un tono melancólico.
—Ahora me quedé más curiosa —bromeó ella.
Era extraño cómo Ethan era diferente fuera del trabajo; ella sentía que él estaba más abierto al diálogo cuando estaba fuera de la empresa. Sin contar que conseguía conversar con él de man