La forma en que Ethan se expresó fue extraña y la dejó totalmente avergonzada.
—Si llegas a gustar de mí algún día, demuéstralo no despidiéndome del trabajo, ¿de acuerdo? —respondió riendo, pero su sonrisa no duró mucho, ya que Ethan la miraba con una expresión enigmática. —Estoy bromeando —bajó la cabeza, cohibida.
—¿Por qué no me contaste que tenías novio? —preguntó él.
—¿Por qué hablaría de mi vida personal con mi jefe? —No quiso responder con la verdad.
—Nosotros no hablamos solo de trabajo