Confundida por el acercamiento de aquella mujer extraña, Charlotte se aferró al brazo de Ethan y lo sujetó con fuerza.
—¿Quién es esa mujer, Ethan? —preguntó—. ¿Y por qué nos está mirando de ese modo?
Al darse cuenta del problema en el que se había metido, Ethan respiró hondo, intentando mantener el enfoque y el control de la situación.
—No es nadie, vuelve a la habitación y espérame —dijo.
Su respuesta confundió a Rafaela, que aún tenía una expresión de desconcierto.
Al percibir la seriedad de