Al notar el nerviosismo de Ethan, intentó acercarse a él para tratar de calmarlo.
—Deja de tratarme así, no soy tu enemiga.
Ignorándola, caminó hasta su escritorio y se quedó de pie, inmóvil, esperando que la mujer dijera de una vez a qué había ido allí.
—Es tan extraño verte tratarme de esta manera, sobre todo cuando conocí tu lado bueno y pasamos tantos momentos juntos.
—¿Viniste aquí a recordar el pasado, acaso?
—No, no vine para eso, pero confieso que esperaba un poco más de humanidad de tu