Eva no entendía nada.
—Ethan, ¿qué está pasando aquí? —preguntó asustada.
—¿No te gustó tu atuendo, querida? —la cuestionó—. Me aseguré de elegir el que más combinaba contigo.
—¿Qué clase de broma de mal gusto es esta?
—¿Broma? —rió—. ¿Hago todo el trabajo de preparar una sorpresa y la llamas una broma de mal gusto? Por favor, valórrame más.
Fingió estar ofendido.
—No me está gustando esto, Ethan.
—Pero ni siquiera hemos comenzado aún. ¿Cómo puedes decir que no te gusta?
—No quiero quedarme aqu