Ella sintió que sus mejillas se sonrojaban pero no retrocedió. En cambio, apoyó una mano en su pecho, justo sobre su corazón que latía fuerte y constante.
—Entonces protégeme todo lo que quieras, acepto el precio encantada.
Cassian cubrió su mano con la suya, apretándola contra su piel y sus ojos se oscurecieron como si quiera levantarla y tomarla en ese mismo instante sin importarle las personas a su alrededor.
—Lo sé y joder... eso me vuelve loco.
Antes de que pudiera responder, una voz canta