Serenya miró hacia la ventana sabiendo perfectamente que faltaba poco para llevara a cabo la venganza.
Acarició la curva de su vientre con las yemas de los dedos, sintiendo el leve movimiento del cachorro dentro.
—Pronto —susurró con voz suave pero cargada de veneno—. Pronto voy a recuperar lo que perdí y me alegraré tanto de ver a la perra de Katherine sufrir.
Aún recordaba cuando Cassian la había humillado por haberse metido con ella.
Siempre odio a esa perra.
Por ella tuvo que conformarse co