Habían pasado semanas y ella no se atrevía a salir de su casa.
Nada era igual aunque afuera todo parecía en calma, todo en su interior dolía.
Katherine presionó los dedos sobre su vientre.
Sin poder creer aún que dentro de ella estaban creciendo tres vidas.
Ella cerró los ojos tras evocar la imagen de aquel macho que la descontrolaba incluso aunque ya no estuviera allí.
No podía pronunciar su nombre.
Era como si nunca hubiera existido en el tiempo actual, pero para ella su ausencia le dolía más