Katherine abrió los ojos en la oscuridad, con el corazón latiendo demasiado rápido en una advertencia, su instinto siempre había sido agudo.
Algo estaba mal.
Muy mal.
El sueño se le había escapado hacía rato, pero no era la inquietud habitual de estar lejos de Cassian lo que la mantenía despierta.
Era un vacío que le apretaba el pecho dolorosamente.
No lo dudó ni siquiera un momento y se levantó caminando apresuradamente al dormitorio de sus cachorros pero al abrir la puerta, solo vio en sus