Capítulo 48 — Una cárcel absurda
El aire dentro de la cabaña se había vuelto denso, cargado con el olor agrio del miedo contenido y el aroma metálico de la nieve que comenzaba a caer afuera. La "protección" de Selene no era más que una jaula de cristal; Rorik y sus hombres rodeaban la propiedad como buitres esperando el momento exacto en que la presa dejara de respirar.
Nora observaba desde la pequeña rendija de la cocina cómo los guerreros intercambiaban turnos. Su mente trabajaba a una velo