Capítulo 47 — La Conspiración de la Luna Nueva
En la manada de Daren, el ambiente se había vuelto irrespirable. Selene, la Luna de la manada, observaba desde la ventana de la Casa Comunal el movimiento inusual alrededor de la cabaña de Lyra. Su instinto de depredadora le decía que algo se estaba gestando tras esas paredes de madera.
Había notado que Lyra ya no salía, que Nora compraba hierbas extrañas —raíz de jengibre y hojas de frambuesa— que no se usaban para tratar la tristeza, sino para