Capítulo 93.
Alfa Randolf arroja todo lo que se encuentra en el escritorio, haciéndolo estallar y reventarse en su impacto en contra del suelo.
— ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¡Maldición! —grita Randolf al mismo tiempo que escucha que de forma sutil tocan a la puerta y la pequeña fae, pelirroja, llega a su oficina para encontrarse con él.
—Alfa —dice Davina, con un tono sutil y lloroso en su voz— ¿Está bien? —cuestiona ella.
— ¿Qué quieres, Davina? ¿Qué quieres? —cuestiona Randolf, sin poder contener su rabi