Capítulo 23.
Alena jadea impresionada y alterada por la sorpresa de lo que acaba de suceder pero…
Las paredes que la rodean no son las de la oficina son las de su propia habitación.
Ella comienza a tocar su cuerpo y no está desnuda.
Utiliza una pequeña bata de seda y a su lado se encuentra Randolf completamente dormido y cubierto solamente por un pequeño y diminuto short que apenas y cubre su hombría. Sin embargo ella cierra los labios.
El deseo y la sensación de ser amada por él sigue corriendo por sus vena