Capítulo 22.
Alena se tensa.
“¿Realmente sabía lo de su expulsión, la traición de su manada, lo de su cachorro?”
Solo de pensar en que él tuviera esa información entre sus manos la dejaba completamente a expectativa de lo que él quisiera conseguir.
Sin embargo, se mantiene en total silencio un instante para dar mayor intensidad a su respuesta.
— ¿Y qué crees que sabes? —cuestiona ella con un tono sorprendentemente tranquilo, como si no tuviera absolutamente nada que ocultar.
La sonrisa asesina y cazadora de