Capítulo 24.
El lugar era una enorme habitación de resguardo.
Además, dentro ya se encontraban Isobel y dos mujeres más, una de más de cuarenta años, chaparrita, con el cabello color rubio y sus ojos redondos y color verde, y otra, mucho más joven, de unos diecisiete años, con curvas pronunciadas, cabello rojo liso y largo, con los ojos azules, además de tener su rostro inundado de maravillosas picas.
— ¿Qué sucede? —cuestiona Alena de nuevo, esta vez mirando directamente a Johana.
— Luna, las indicaciones f