Helena ahogó un grito y corrió resbalándose entre la nieve y el fango, cayendo de rodillas en la orilla, el corazón se le salía por la boca al ver a Vasil hundirse junto a Armin, era de la zona, sabía lo profundo que podía ser el lago y lo difícil de salir de él en temporadas de verano, pero en invierno era básicamente imposible.
— ¡Vasil!, ¡Vasil! — Gritó una y otra, y otra vez desesperadamente, sin recibir respuesta.
Buscó con la vista si había algún atisbo de movimiento bajo la capa de hielo