Los otros lobos de la manada no tardaron en llegar, armados hasta los dientes y a borde de los todo terreno.
— Listo, ¡Vámonos! — Anunció Paul, el jefe de la operación de rescate.
— ¡No! Aún falta Otsana, está mal herida en el bosque, búsquenla pronto, hace mucho frío — ordenó Vasil quien ya lucía su forma humana y se había cubierto con ropas que le habían traído.
— Señor, eso no será posible, Otsana ha sido capturada por un par de soldados de las Garras Sangrientas, no hay nada que hacer… —