La voz de uno de los Lycans lo sacó de sus pensamientos.
— Señor, lo llaman de la orfebrería — Uno de los hombres vino para avisarle a Demetrio.
— Vasil, parece que la joya está lista.
— Entonces envía a alguien a buscarla, no quiero a nadie husmeando aquí, que vaya uno de los muchachos.
— De inmediato — Demetrio estaba ansioso por activarse, no se había movido de la mansión para no desobedecer a su Alfa, pero si no hubiera sido por las órdenes de Vasil de esperar y ser prudentes, ya no hab