Mundo ficciónIniciar sesiónArmin no se detuvo, su sed de sangre no se vio saciada con la pareja a la que acababa de cegar la vida, no, al contrario, había probado la sangre humana, nunca esperó qué tan delicioso banquete pudiera ser ese.
Levantó el hocico ensangrentado y olfateó el viento una vez más, « ¡Ah…! » Había alguien más cerca, alguien con un aroma parecido, pero igualmente delicioso, que le hizo agua la boca.<







