—Sé que te molestará todo lo que voy a decirte, pero no puedes verte débil delante de los demás, ellos son fieles, es cierto, de comprobada lealtad durante siglos, pero no por eso deja de afectarles la debilidad del Alfa…
—No soy débil Demetrio — Contestó con firmeza.
— ¿A, no? — Dándole un puñetazo sobre la pierna herida que acababan de suturarle.
— ¡Ah! ¡Imbécil! ¿Qué pretendes?
— ¡Mostrarte lo débil que estás! Si alguno quisiera revelarse…
—Nadie se atrevería, ellos saben quién soy, adem