Pov Leina
Me fui despertando de a poco; mi cuerpo parecía estar en algo sumamente cómodo y suave.
Palpeé con mi mano dónde estaba; una tela de fina seda fue lo que toqué.
A través de la rendija de mis ojos podía ver seda de color azul oscuro; más allá, las cortinas suaves se movían con la brisa.
La luz de la luna entraba por el ventanal, iluminando parte de la habitación.
Me incorporé un poco para ver dónde estaba y no reconocí absolutamente nada. La habitación es enorme, con muebles tapad