Pov Leina
—¿Tt… Thorin?— pregunté nerviosa; mi pecho subía y bajaba por mi respiración acelerada.
No podía equivocarme, las insinuaciones de Bastian, de la misma sacerdotisa, y sus ojos siempre rondando cada vez que estaba con Bastian en mi celo.
No estoy equivocada; eso quiere decir que lo que pensé aquel día… Miré de nuevo al Lycan frente a mí, que esperaba paciente, con sus orejas moviéndose de vez en cuando a los sonidos de nuestro alrededor.
Ava no dijo nada, pero se relajó relativamente a