Pov Leina
Él se acercó y me dio un abrazo; se lo regresé con fuerza y ahí estaban de nuevo mis lágrimas fluyendo con intensidad.
No sé desde cuándo me volví tan débil; ni siquiera cuando Reiner me rechazó derramé una lágrima para que no viera mi debilidad, y ahora…
—Hija, confía en la Diosa; por algo ella permite las cosas. No intentes luchar con su voluntad, eso no terminará bien.
—Gracias, papá, de verdad gracias. Te quiero, te quiero tanto.
—Nadie nos entiende mejor que nuestra otra mit