Pov Leina
Hice una mueca de dolor al tener de nuevo esas benditas esposas quemando mi piel.
La chica a mi lado no dejaba de llorar y me daban ganas de cachetearla, así como mi tío lo hizo.
—Oye, de verdad tienes que dejar de llorar. Entiendo que estás asustada, que no sabes qué pasará ahora, pero tus lágrimas no resolverán tus problemas.
—Analiza todo: tu entorno, traza un mapa y ahí comenzarás a crear planes de cómo escapar. Y si no puedes escapar, entonces crea un plan donde logres sobrev