Pov Leina
Esta noche sería diferente; mis manos sudaban y no estaba segura de qué sucedería.
«¿Estás ahí?»
El silencio fue toda mi respuesta. No estaba segura de si ella me escuchaba; había despertado hace unas semanas y siempre estaba atenta a los entrenamientos, aunque no me habló en ningún momento.
Esta será la primera vez en la que entrenaremos en forma lupina. Miraba el reloj atentamente, siguiendo el ritmo del péndulo que iba de un lado a otro.
Cuando marcaron las 12, tomé un gran su