Lena había apagado el teléfono después de enviar aquel audio a Kerem, y desde ese momento el silencio de la habitación se volvió insoportable. Se recostó en la cama, pero por más que cerraba los ojos, el sueño no llegaba. Cada vez que intentaba descansar, su mente regresaba al mismo punto: la cirugía. Imaginaba a Kerem en una cama de hospital, rodeado de médicos, con ese gesto suyo de dureza que solo ocultaba miedo e impotencia. Pensaba en cómo se sentiría él, en lo que pasaba por su cabeza. Er