Por la noche, cuando la cena terminó, Lena tomó la mano de Lucía y juntas subieron las escaleras hacia la habitación. La niña llevaba puesta su nueva pijama, de un azul claro con pequeños dibujos de estrellas. Sonreía sin parar.
—¿Te gusta? —preguntó Lena, viéndola girar frente al espejo.
—¡Me encanta! —respondió Lucía con entusiasmo, acomodando el borde de la camiseta antes de lanzarse sobre la cama—. Es tan suave.
Lena sonrió. Se sentó a su lado y le ayudó a ordenar los nuevos peluches que ha