Bruno pasó más de un día entero en el hospital con Sara. No volvió a casa hasta la noche del día siguiente.
Al principio, ni siquiera notó que yo no estaba.
Cuando abrió la puerta y vio a Gael tirado en el piso, jugando entretenido videojuegos y comiendo helado al mismo tiempo, lo único que sintió fue sorpresa.
Después de todo, yo nunca lo habría dejado cenar con helado. Siempre me preocupaba que después le doliera el estómago.
—Gael, ¿y tu mamá dónde está? —preguntó.
—Creo que salió, ¿no? —cont