POV Killian
— Ella no es tu esposa. —repite Beatriz, con ese aire triunfante.
Aspiro el aire entre los dientes. Despacio. Para no explotar. Para no darle lo que quiere: un espectáculo de descontrol.
Pero mi sangre está hirviendo.
— Y tú solo eres una fachada, ¿lo olvidaste? —digo, entrecortado y mortal.
Su expresión se resquebraja. Por un segundo, solo uno, parece quedarse sin aire. Pero enseguida recompone la postura, sonriendo como una depredadora.
— ¿Sabes qué es lo gracioso, Killian? —retue