POV Dominic Navarro
La casa está tranquila.
Demasiado tranquila para un hombre que tiene un huracán viviendo dentro del pecho.
Cierro la computadora portátil, me recuesto en el sillón y me paso una mano por el rostro, intentando expulsar el cansancio. El reloj marca casi las ocho de la noche, pero desde que ella llegó, el tiempo perdió el ritmo.
Amara está en la habitación de invitados. O mejor dicho, en la habitación que ya parece suya. Sus toallas, su perfume, el sonido ligero de sus pasos en