POV Killian
La mañana llega despacio, como si el tiempo se apiadara de mí.
La luz invade la habitación por las rendijas de la cortina y, por un instante, me engaño pensando que es la claridad de mi casa. Pero el olor me delata.
Antiséptico. Frío. Metal.
Hospital.
Mi cuerpo parece haber sido atropellado por algo invisible.
La cabeza todavía me palpita, un dolor sordo, constante, que pulsa junto con los latidos del corazón.
No sé cuánto tiempo dormí. Solo sé que desperté sin ella.
Parpadeo varias