Adara
La voz de Nadina fue una súplica, debía de estar con ella. Recordé cuando perdí a mi primer hijo, ella sin pensarlo trasladó su carrera a Italia con tal de cuidarme. Un gesto que nunca tendré cómo pagarle. Porque gracias a ella, a esa muestra de amistad incondicional, mi amiga me mantuvo viva. Literalmente fue así. No solo porque preparaba la cómica y me la daba en la boca. Nadi se convirtió en mi lazarillo mientras caminaba por el valle de la depresión.
Ahora era momento de saldar una de