Eros
Estamos a dos semanas de nuestra boda por la iglesia. Nuestras madres se encontraban al borde de la histeria. El estado anímico de Ivette seguía igual. Había sido un dolor de cabeza para mí, el descubrir las razones por las cuales no le subían sus plaquetas, se mantienen muy bajas, al borde de una anemia y con su tendencia sería cuestión de días que desarrolle la leucemia.
Ya mis hijas tenían cinco meses, Althaia siete y Adara ingresó a su cuarto mes de embarazo. Nadie lo podía creer, pero