Eros
Tenía un extraño sentimiento en el pecho, no sé cómo sentirme, y el no tener el control me costaba mucho. Y ahora iba a ser padre; no tenía en mis cortos planes, serlo. Pero ya está y lo acepto. —La imagen de una mini rubia divina revoloteando por el apartamento generó una erupción de sensaciones nerviosas por todo mi torrente sanguíneo, o un caballerito de cabello negro con los ojos de su madre—, sonreí.
La idea me gustó. La cuestión era Nadina, me mintió y faltó a un compromiso entre los