Nadina
Una semana, había pasado una semana completa y Eros no se presentaba, pero si llamaba, nunca lo había hecho tanto. —suspiré—. Aún faltaba mucho, de hecho, faltaba demasiado para que ponerme en el lugar que yo quiero, y espero lo haga pronto. —acaricié mi abultada barriga, porque estos bebés crecían de manera rápida. En un mes era la ecografía para saber el sexo.
Mi madre y Virginia no dejan de consentirme, andaban tan emocionadas con llevar a Eros al límite hasta el punto de considerar c